También hoy es día de la Mujer Trabajadora

Comienzo hoy una serie de artículos de opinión en este blog que fueron escritos por mi y publicados durante los últimos años en prensa. El de hoy, concretamente, fue publicado el día 18 de marzo pasado y habla sobre la mujer trabajadora. Espero que te guste, y, como siempre, quedo a tu disposición para cuantos comentarios y sugerencias quieras hacerme a través del blog.
Este artículo se publica un día diferente al 8 de marzo, y es que todos los días del año deberían ser Días de la Mujer Trabajadora. La conmemoración de esta citada efeméride se ha convertido en un recordatorio del inicio –hace ya dos siglos- de la reivindicación organizada de los derechos de las mujeres. Y quiero aprovechar para hablar acerca de las legítimas aspiraciones de más de la mitad de la población, que chocan todavía contra muros de incomprensión.
En el marco de la conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora, el Gobierno Nacional presentó el Anteproyecto de Ley de Igualdad, un texto que pretende iniciar, en palabras del Ministro de Trabajo, una auténtica revolución social. A ver si es verdad. Anualmente 380.000 trabajadoras abandonan el mercado de trabajo alegando razones de atención familiar, frente a los 14.500 hombres que toman esa decisión, pese a lo dispuesto a la Ley de Conciliación de la vida familiar y profesional, lo que nos indica que los textos legales no sirven de mucho.
A día de hoy, la situación de las mujeres en nuestro país dista mucho de esa igualdad de derechos y condiciones que recoge la Constitución. Aunque ha habido avances y mejoras, sobre todo a nivel teórico, ni son suficientes ni han transformado la realidad con la diligencia que sería de esperar. Sólo en el ámbito laboral, los últimos datos hablan de las dificultades para acceder al mercado de trabajo, pese a poseer titulación o formación específica de calidad. Una vez dentro, el techo de cristal frena o impide el acceso a los puestos de responsabilidad y al ámbito de la toma de decisiones. En términos generales, las mujeres cobran un 40% menos que los hombres por desempeñar las mismas funciones; sufren la precariedad laboral, pues sólo un porcentaje minoritario disfruta de la seguridad y estabilidad que ofrece un contrato fijo. En Canarias esta situación se agrava aún más. Podría hablar también de la violencia de género o de la triple jornada, pero no les descubriría nada nuevo.
Toda Ley que penalice la discriminación existente es un paso adelante en la consecución de la igualdad. Pero de poco servirá si no favorece un cambio profundo de las mentalidades. Y esto no se logra de la noche a la mañana. De ahí la importancia de acometer acciones en el ámbito educativo, de formar desde la infancia en la igualdad de derechos y oportunidades. Igualmente fundamental es incidir en el tratamiento que los medios de comunicación (informativos, publicitarios) y los productos de la industria del ocio (películas, música, videojuegos) dispensan a las mujeres, su situación, su problemática. Numerosas investigaciones coinciden en concluir que los medios conceden poco protagonismo informativo a las mujeres y que siguen ofreciendo a la ciudadanía una imagen estereotipada, que no responde a la realidad actual. En la publicidad y en el ocio, las mujeres son un objeto de consumo más. Llama la atención cómo, siendo el 50% de la sociedad, no exigimos de manera masiva un trato respetuoso y acorde con nuestra dignidad como personas.
La eficacia y los resultados de las medidas que se adopten en el ámbito educativo la veremos a medio plazo. Y hay razones para ser esperanzadores. También en el ámbito mediático se están produciendo iniciativas animantes. Por último, debemos confiar también en que el ejemplo de las empresas, pocas, excepcionales, que aplican políticas familiarmente responsables, haga cambiar de opinión a las que aún piensan que las mujeres somos una rémora para el desarrollo y los beneficios empresariales. Decía Amparo Moraleda, presidenta de IBM España, que las empresas con vocación de liderazgo, si son inteligentes, deben contar con el 50% de los recursos humanos de un país. A día de hoy todavía persisten clichés tan antiguos y falsos como que las mujeres –sobre todo si están en edad fértil o tienen niños- trabajan peor y producen menos. Pero mientras los representantes empresariales sigan siendo mayoritariamente masculinos, esta mentalidad machista que tanto nos perjudica no cambiará. De ahí la importancia de la educación. De ahí la importancia del acceso al poder, en sentido amplio.
A pesar de la relevancia social del tema, los presupuestos de las distintas administraciones no reservan partidas importantes para acciones en materia de género. Una sola Administración no puede hacer frente a la problemática actual de las mujeres, que en Canarias, es muy diversa. Por ello, sería bueno que hubiera una mayor coordinación y cooperación entre las distintas instituciones, para sacar el máximo partido al escaso dinero disponible.
Por lo demás, no estaría de más comenzar a plantear en serio que las cosas deben ser de otra m
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